Por primera vez, un bielorruso se quedó con la prueba individual masculina de júnior en Roland Garros. En la final, Vladimir Ignatic batió al australiano Greg Jones por 6-3 y 6-4.
Yace un joven tenista en la tierra batida de la pista n°2. Vladimir Ignatic, 14o mundial en la clasificación júnior, acaba de soltar un ace rabioso que le permitió inscribir su nombre en el palmarés del Abierto de Francia. Embargado por la emoción, el bielorruso se arrodilló y se dejó caer con los brazos abiertos, mientras su adversario lo esperaba en la red para felicitarlo.
"No me lo puedo creer"
El joven bielorruso está extático. "No me lo puedo creer", indicó en la conferencia de prensa. “Nunca pensé que lograría ganar este torneo. Es una locura." Ante Jones, un especialista del servicio y volea, Ignatic impuso sus cualidades de jugador terrícola (se anotó este año la Copa Gerdau en Brasil). Muy dinámico, potente desde el fondo y peligroso con su primer saque, el ganador sólo atravesó un momento difícil, cuando con 6-3 y 3-1 a su favor, el australiano igualó el tanteo y se puso con 4-3.
El bielorruso sufrió mucho menos que el n°1 mundial, que en semifinales, contra el italiano Matteo Trevisan, se vio obligado a levantar dos match points para imponerse. Porque con 4-4, Ignatic anuló cuatro bolas de 5-4 sobre el saque de su adversario antes de quebrárselo. Y el último juego fue un mero trámite.
En semifinales, este luchador acérrimo tuvo que remontar una desventaja de 6-1 y 3-0 ante el estadounidense Kellen Damico. Después de Vladimir Voltchkov, ganador de Wimbledon en 1996, y Viktoria Azarenka, triunfadora en Roland Garros y en el US Open en 2005, el pupilo de Myron Grunberg conquistó el cuarto título de júnior de Bielorrusia, un país independiente desde 1991.
Traducción: Jean-François Rodríguez (Sportstranslations.com)